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“Lluvia de ideas” dirigida a buscar formas de aumentar la producción de trigo en Afganistán

April 8, 2013

La creciente población de Afganistán consume más trigo que lo que el país produce y, por tanto, depende de las importaciones provenientes de Pakistán, Kazakastán, Irán e India. Para el año 2022, se proyecta que la demanda de trigo llegará a siete millones de toneladas métricas. Las cosechas de trigo han sido erráticas, pues se produjeron menos de tres millones de toneladas y hasta cinco millones de toneladas.
Para hacer frente a este reto, se celebró una “lluvia de ideas” el 27 de febrero de 2013 en Kabul que fue patrocinada por el CIMMYT y el Ministerio de Agricultura, Riego y Ganadería de Afganistán (MAIL). En ella participaron miembros de estas dos entidades, así como de la Organización Nacional de Semilla de Afganistán, el Instituto de Investigación Agrícola de Afganistán, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón.
La mayoría de las ideas se enfocaron en la producción de trigo bajo riego, que representa 70% o más del trigo de Afganistán, pero que ocupa solo el 45% de la superficie sembrada con este cereal. No es probable que el papel de la producción de trigo de temporal, aunque importante, aumente de manera significativa en el futuro próximo.
Los participantes estuvieron de acuerdo en que la mayor prioridad es iniciar sistemas de riego en más tierras de cultivo y que el mejor lugar para comenzar este proceso serían distritos como Ashkamish, Kalfgan, Khanabad, and Bakwa, donde la capa freática se encuentra relativamente cerca de la superficie. Haqiqatpal Rabani, director de estadística de MAIL, señaló que la superficie cultivada con trigo bajo riego incrementó en 28,000 ha en 2012 y que probablemente aumente en un 7% cada tres años. Pese a este incremento proyectado en la superficie cultivada, el rendimiento por hectárea de todas formas tendría que aumentar a 4.1 toneladas métricas para que Afganistán logre ser autosuficiente en trigo para el año 2022.
También se propuso que el sistema de producción de semilla ofreciera a los productores más variedades nuevas y desmotivara la siembra de las menos productivas. El alto precio de las semillas fue identificado como una barrera que impide que se siembren variedades nuevas y más eficientes. Las formas sugeridas para abordar este problema incluyeron educar a los productores acerca de la densidad de siembra óptima (por ejemplo, mediante el boletín informativo de trigo de 2012 publicado por el CIMMYT y MAIL) e incrementar a por lo menos el 25%, el ritmo al que los productores reemplazan sus variedades (actualmente, menos del 10%).
Otras propuestas para reducir los gastos de los productores y promover la producción de trigo incluyeron educar a los productores acerca de cómo evitar las pérdidas postcosecha; introducir un sistema de precios del trigo; dar créditos y seguros de cultivo accesibles, y ofrecer otros insumos agrícolas de buena calidad y en cantidades suficientes, a precios accesibles.
Los participantes hicieron un llamado a fortalecer el sistema nacional de investigación (incluyendo la contratación de especialistas dedicados al trigo) y de los servicios de extensión a fin de diseminar los resultados de la investigación.