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Australia y CIMMYT continúan dando su apoyo a la investigación sobre trigo y maíz en Afganistán

November 13, 2012

Tras una década de fructífera labor en Afganistán, el CIMMYT da comienzo a una nueva fase de un proyecto patrocinado por la Agencia Australiana de Desarrollo Internacional (AusAID) y el Centro Australiano de Investigación Agrícola Internacional (ACIAR). La cuarta fase del proyecto denominada “Producción sustentable de trigo y maíz en Afganistán” comienza en octubre 2012, dando continuidad a las actividades científicas y de formación de capacidades de las fases anteriores, y un mayor énfasis a la producción de trigo e híbridos de maíz de temporal.

El sustento y la economía de casi 80% de la población afgana dependen de la agricultura y actividades relacionadas con este sector. El cultivo principal en Afganistán es el trigo, que aporta alrededor de 60% de la ingesta calórica en promedio. El consumo per cápita anual de 180 kilogramos sitúa al país entre los máximos consumidores a nivel mundial. Si bien el trigo es el cereal más importante, pues se siembra en casi 80% del área total, el maíz es una opción muy poco explorada como alimento humano o animal. Aunque ocupa el tercer lugar en importancia en lo que a superficie de siembra y producción se refiere, los volúmenes de producción hoy en día son bajos, apenas del orden de 0.3 millones de toneladas (una baja considerable de cerca de 0.7 millones de toneladas en las décadas de 1960 y 1970). Se espera que esta situación cambie con el renovado interés del Gobierno de Afganistán en la producción de maíz. El CIMMYT, con el apoyo de AusAID y ACIAR, ha estado trabajando para lograr el crecimiento sostenible de la producción y productividad del trigo y el maíz en ese país asolado por la guerra.

Por lo general, la agricultura en Afganistán enfrenta varias limitantes y desafíos, como severas sequías y una amplia diversidad agroclimática. Sin embargo, tras una década de acciones coordinadas de investigadores, productores de semilla y la comunidad del sector agrario, la producción y la productividad del trigo muestran ahora una tendencia positiva. Además, los 10 genotipos de trigo y 4 de maíz liberados en Afganistán en los 10 años pasados, han contribuido al crecimiento de una alianza público-privada en la industria semillera, de la cual se espera que produzca 12% de la demanda local de semilla certificada. No obstante, subsisten grandes problemas, entre ellos la ausencia de un programa nacional de mejoramiento de trigo y la dura realidad de que más de 80% de la semilla certificada que se produce en el país es susceptible aún a Ug99. Es necesario también comenzar a ensayar variedades específicas para cada zona agroclimática y difundir conocimientos sobre prácticas agronómicas apropiadas entre los agricultores.

Estos son algunos de los asuntos que se atenderán en el marco de la nueva fase del proyecto. Asimismo, a través del proyecto de crearán nodos de administración de datos en las provincias de Nangarhar, Herat, Balkh y Kabul. Tales nodos, que serán coordinados por el Instituto de Investigación Agrícola de Afganistán y en los cuales se contará con la participación de diversos actores y colaboradores, se basarán en un programa y en posteriores encuestas mediante las cuales se evaluará la tasa de adopción de la tecnología. Se estudiarán también los factores que repercuten en la adopción, como por ejemplo el papel de los niños y las mujeres en los sistemas de producción de trigo y maíz, y se les invitará a que participen en la evaluación, demostración y difusión tecnológicas.

La nueva fase pretende habilitar al ARIA para que asuma la función de líder en todas las esferas de desarrollo y difusión tecnológica. Para concretar este plan, se realizarán talleres hasta que el ARIA y los colaboradores nacionales asuman las funciones de liderazgo y coordinación. La implementación del proyecto en Afganistán se llevará a cabo con apoyo de colaboradores nacionales, incluidos, pero no limitados a, ICARDA-Afganistán, FAO, la Agencia Francesa de Desarrollo/Agricultura, Agencia Internacional de Cooperación del Japón en Kabul, ONG, organizaciones de distribuidores de semilla, agricultores y el sector privado, a fin de garantizar beneficios sustentables.